Thomas Piketty aborda los problemas de redistribución de la renta a nivel global, profundizando en la crítica del modelo de globalización

El año pasado, el economista francés Thomas Piketty (París, 1971) publicó el libro “Capital e ideología”, un ensayo que refleja la esencia de los problemas de redistribución de la renta a nivel global. Una obra que recomienda nuestro responsable de Renta Fija, Luis Merino, y en la que el escritor francés profundiza en la crítica al modelo de globalización que abordó en su bestsellerEl capital en el siglo XXI”.

Uno de los puntos de reflexión es que la llave de la evolución de las sociedades es la propiedad privada, es decir, quién posee qué y en nombre de qué. En “Capital e ideología” Pikkety concentra tres libros en uno, mostrando al lector una completa investigación de la historia económica, social, intelectual y política de la desigualdad.

El autor define ese relato dominante como «propietarista, empresarial y meritocrático», cuyo hilo conductor consiste en afirmar que «la desigualdad moderna es justa porque ésta se desprende de un proceso elegido libremente en el cual cada uno tiene las mismas posibilidades de acceder al mercado y a la propiedad, donde cada uno se beneficia espontáneamente de las acumulaciones de los más ricos, quienes también son los más emprendedores, los que más merecen y los más útiles.»

Desigualdad como ideología y política, no económica ni tecnológica

Thomas Piketty publica este ensayo enfocando el tema de “la circulación de bienes” para “superar el capitalismo”, como un principio sobre el que conviven las sociedades desde tiempos remotos. Según el economista francés, no se trata de la lucha de clases, ni de la mano invisible del mercado, ni tampoco de la historia de los grandes líderes y batallas, más bien lo que mueve el mundo actual son las ideas.

El autor profundiza en la historia del mundo y en una simplificada forma de emplear las estadísticas para ofrecer a la sociedad un recorrido desde el presente hasta los orígenes de las desigualdades. Éstas siempre han estado presentes en la historia de la humanidad, y su principio o justificación responde a una ideología para el escritor.

Piketty señala que “la desigualdad es ideológica y política”, en ningún momento se trata de una cuestión económica o tecnológica, es decir, que el crecimiento económico y la acumulación del capital no necesitan, ni pueden justificarse, a partir de alguna forma específica de la distribución del ingreso.

El economista observa que, en la actualidad, la tasa de crecimiento del producto es inferior a la tasa de acumulación del capital patrimonial, lo cual indica que una parte de éste es utilizada en bienes de usufructo personal para el placer y esparcimiento de los propietarios y no para aumentar la inversión y las ganancias, como pronostica la teoría ortodoxa.

Desde el año 2000, Thomas Piketty ejerce como director de estudios en la parisina Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales (EHESS) y es profesor asociado de la Escuela de Economía de París. Su libro “El capital en el siglo XXI” (con dos millones y medio de ejemplares vendidos en todo el mundo) fue publicado en 2013 y calificado por el premio Nobel de Economía Paul Krugman como “el libro económico más importante del año y tal vez de la década”.

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