Tras un 2025 complicado para el estilo quality, el peor año en los últimos treinta, el equipo de gestión de renta variable de Santalucía AM apuesta por una nueva fase de ajuste de riesgos sin renunciar a la calidad. Un entorno en el que, según contó en el webinar “Des-risking con sentido: calidad, consumo y salud en la nueva fase del mercado” Antonio Manzano, responsable de Renta Variable, “se ha visto una dominación clara de la Inteligencia Artificial, con una alta volatilidad y con rotaciones de estilo”.
¿Por qué el ‘quality’ sigue ofreciendo un gran atractivo?
Antonio Manzano arrancó su intervención reivindicando la filosofía de inversión en compañías de calidad como la más rentable a largo plazo. “Somos quality investors porque creemos que invertir en líderes que dominan sus industrias ha sido históricamente la estrategia ganadora”, afirmó. No obstante, reconoció que el último año ha sido especialmente complejo para este estilo: “En 2025, el comportamiento relativo ha sido el peor desde la burbuja puntocom. Desde entonces no lo había hecho tan mal”, admitió.
Pese a este contexto adverso, el responsable de Renta Variable explicó que la gestora no ha realizado cambios drásticos en cartera. “Las rotaciones de estilo que hemos visto el pasado año no son para siempre”, señaló, subrayando que la disciplina y la visión de largo plazo siguen intactas. Los ajustes han venido más por la “reducción de posiciones concretas que por un giro estratégico”. A su juicio, la cartera actual es “materialmente mejor” que el mercado global, con “mayores márgenes, retornos superiores, ausencia de deuda y valoraciones más atractivas que nunca para la calidad que ofrecen”.
Uno de los grandes focos del ejercicio anterior fue la inversión en inteligencia artificial, un sector en el que se tenía una elevada exposición a través de semiconductores hasta que se decidió recoger beneficios y reducir peso: “Hemos pasado del 20% al 13% en semiconductores, lo que nos ha diferenciado bastante de otros fondos”. El objetivo, añadió, ha sido dotar a la cartera de un perfil “más defensivo ante una posible mayor volatilidad en 2026, reforzando sectores como salud y consumo”.
Cuatro ideas de inversión: de Nintendo a Unilever
Primera incursión en Japón
En este proceso destaca la incorporación de Nintendo, la primera inversión del fondo en Japón. Manzano defendió la apuesta por la industria del videojuego, un sector “absolutamente mainstream, que ya supera en tamaño a la taquilla de cine y a la industria musical juntas”. En su opinión, la compañía “emerge como clara ganadora gracias a su integración vertical y a un modelo que le ha permitido sobrevivir a gigantes como Sony y Microsoft. Es la única que ha atravesado todos los ciclos y ha salido reforzada”, apuntó.
El lanzamiento de la Nintendo Switch, tercera consola más vendida de la historia con más de 150 millones de unidades marcó un punto de inflexión para la compañía. Ahora, la expectativa se centra en la Switch 2. Aunque “el mercado muestra cautela sobre la capacidad de convertir a los usuarios de la primera versión”, Manzano aseguró que “se está pecando de demasiada precaución”. A ello se suma una ventaja competitiva clave: sus franquicias. “Son comparables a las de Disney”, destacó, debido a su “impacto en visibilidad, costes de producción y rentabilidad”. El gestor anticipó una revitalización de ventas, mejora de márgenes y retornos elevados, con una política de reparto del 50% del beneficio.
Descorrelación en salud
Por su parte, Juan Llona, gestor de renta variable, explicó que el des-risking aplicado a la cartera responde a la necesidad de “descorrelacionar sin renunciar a vientos de cola estructurales”, para ello se ha puesto mayor foco en el sector salud con dos ideas principales.
La primera es Cochlear, una compañía australiana líder en soluciones de audiología. Llona subrayó el enorme potencial de un mercado con baja penetración: “De los 60 millones de personas con problemas auditivos severos, solo un 5% recibe un tratamiento adecuado”. La empresa domina más del 60% del mercado y ofrece soluciones que “mejoran radicalmente la calidad de vida” de los pacientes. “El valor económico recibido es hasta diez veces el coste”, explicó, lo que justifica el apoyo de estados y aseguradoras. “Con márgenes superiores al 20% y una ventaja competitiva clara”, Llona consideró que la compañía encaja perfectamente en una estrategia de reducción de riesgo.
La segunda apuesta es AbbVie, una farmacéutica que “ha sabido gestionar con éxito el fin de las patentes del medicamento Humira”. Llona enfatizó cómo la compañía ha lanzado nuevos tratamientos que están sustituyendo al fármaco estrella con gran éxito, “además de contar con un portafolio diversificado en inmunología, psiquiatría y oncología”. Aunque cotiza a un PER “exigente”, el gestor consideró que está “plenamente justificado” por los crecimientos previstos para 2026.
Consumo, como sector defensivo
El bloque de consumo defensivo lo abordó Lucía Liñán, gestora de renta variable, con Unilever como una de las últimas incorporaciones a la cartera europea. La definió como una multinacional centenaria, presente en más de 180 países y con productos de uso diario que garantizan ingresos recurrentes. Liñán destacó que la compañía se encuentra en “un punto de inflexión” tras poner en marcha en 2023 “un ambicioso plan de transformación centrado en eficiencia, simplificación y foco en las 30 power brands del grupo”.
Uno de los movimientos más relevantes ha sido el spin off del negocio de helados, incluida la marca Magnum. “Era un negocio intensivo en capital que lastraba la rentabilidad”, explicó. “Esta escisión permitirá mejorar márgenes, generación de caja y simplificar la estructura del grupo”, según la gestora. Para Liñán, Unilever combina “marcas líderes, exposición a mercados emergentes y un perfil claramente defensivo. En un entorno donde hemos aumentado la capa defensiva de las carteras, es una opción muy atractiva”, concluyó.
En conjunto, los tres ponentes coincidieron en que el des-risking aplicado surgió de la necesidad de construir carteras resilientes ante un posible aumento de la volatilidad e incertidumbre. Por eso, pusieron el foco en la calidad, en la salud y en el consumo como ejes de una estrategia más defensiva.


