La renta fija encara el final de 2025 con un telón de fondo más constructivo de lo que sugería la volatilidad vivida durante el último año, tal y como señala Luis Merino, responsable de Renta Fija, Mixtos y Fondos de Fondos en Santalucía AM, en un webinar en el que afirma que “el escenario de crecimiento moderado con inflación controlada siempre es bueno para esta clase de activos”.
Un panorama macro más favorable
Expectativas de PIB
Merino apunta a un entorno de “desaceleración, pero no de recesión”, algo que considera esencial para mantener una visión positiva sobre la renta fija. Y es que, según los datos del FMI, el crecimiento mundial rondaría el 3%, aunque el gestor advierte que podría situarse ligeramente por debajo por la situación inmobiliaria en China. Sin embargo, en Estados Unidos el avance se movería en torno al 2% y en la eurozona cerca del 1%.
“Ese crecimiento suave, pero no inflacionista, constituye un contexto particularmente atractivo para la renta fija”, sostiene. A esta argumentación se suma que los bancos centrales parecen haber avanzado en la desinflación, especialmente en Europa, donde el BCE “ha hecho un buen trabajo, aunque no esté todo terminado”. En Estados Unidos, sin embargo, “la inflación atascada cerca del 3% mantiene la incertidumbre sobre la trayectoria de la Reserva Federal”.
El responsable de Renta Fija, Mixtos y Fondos de Fondos también destaca divergencias dentro de Europa en cuanto al crecimiento. Un escenario en el que destaca el vigor de Polonia, la recuperación más firme de España tras la pandemia y el letargo prolongado de Francia y Alemania. Aunque, “el reciente giro alemán hacia políticas fiscales más expansivas podría estimular un crecimiento más saludable en el país”.
En términos agregados, la eurozona presenta una “fotografía fiscal razonable”. Para avalar dicha afirmación, Merino expone los datos de deuda pública media del 81% frente al 123% de Estados Unidos. Esta disparidad explica por qué, en las carteras, “estamos aumentando la exposición a deuda soberana, dado que los diferenciales corporativos se encuentran más ajustados”.
Tipos de interés
Respecto a los bancos centrales, el BCE “podría mantener los tipos cerca del 2% durante un periodo prolongado, incluso con margen para algún recorte adicional hacia 2026”, considera Merino. En cambio, advierte que el mercado es excesivamente optimista con la FED: “No los somos tanto mientras la inflación siga en la zona del 3%”, señala.
Por este motivo, desde Santalucía AM esperamos que Europa termine 2026 con unos tipos en el 2% o, como mucho, en el 1,75% y que Estados Unidos lo haga en el 3,5%.
La posible influencia política sobre la Reserva Federal tras los cambios de mandato en mayo añade “incertidumbre”. Sin embargo, aunque el mercado está descontando que la llegada de perfiles afines a Trump podría acelerar las bajadas de tipos, Merino matiza que entran también miembros más ortodoxos y hawkish. “No tengo tan claro que vayamos a una senda de bajadas prolongadas e intensas”.
Deuda pública y selectivos en crédito
Ante el escenario macro dibujado, la gestora mantiene una posición neutral alrededor de cuatro años en duración, concentrándose en activos de más calidad: más deuda pública y menos crédito.
El mercado crediticio ha visto una compresión de spreads en todos los segmentos, “lo que obliga a elevar el nivel de análisis”, según el responsable de renta fija. Merino lo resume de manera esclarecedora: “Ahora hay que hilar mucho más fino, ir bono a bono. Con los diferenciales convergiendo, la preferencia se desplaza hacia emisores de mayor calidad”. Dicho de otra forma: gestión activa.
Europa
Con todo lo dicho, también enfatiza que algunas tendencias recientes podrían prolongarse en 2026. En su opinión, la primera de ellas es el empinamiento de las curvas, “a medida que la sostenibilidad fiscal se cuestiona en países como Reino Unido o Francia”. También destaca la convergencia entre los países periféricos europeos y los más ortodoxos fiscalmente con Italia estrechando frente a Francia, y “cierta presión al alza en los bonos de emisores con peor ejecución fiscal”.
El gestor menciona el buen comportamiento de Italia en los últimos años, que ha aportado “muchísimo valor” a las carteras por su disciplina fiscal. Sin embargo, “parece haber alcanzado un punto de agotamiento frente a Francia, cuya prima ha aumentado. Esta evolución nos ha llevado a reducir la sobreponderación en Italia frente al país galo”.
En crédito, en Santalucía “continuamos con la apuesta por financieros y bancos españoles e italianos, apoyados por las recientes mejoras de rating soberano. Además, el incremento en covered bonds ayuda a elevar la calidad crediticia y la liquidez global de las carteras”.
“Al final la conclusión es que en crédito estamos viendo mucha convergencia y eso nos lleva a preferir mayor calidad en este segmento y, al mismo tiempo, preferimos más deuda soberana frente a la corporativa”, subraya.
Estados Unidos
Por el contrario, en EE. UU. Merino espera “menores emisiones de bonos de largo plazo para buscar una mayor estabilidad momentánea”.
Comenta que la gestora conserva una “posición corta en el Treasury a 10 años de EE. UU. por la visión negativa sobre su elevado endeudamiento y la posible ampliación de la prima de riesgo ante la incertidumbre regulatoria y el debate sobre la independencia de la Fed”.
En un mercado más selectivo, Merino insiste en el papel clave de la gestión activa: “identificar países con mejor ejecución fiscal, posicionarse en curvas que ofrecen valor y discriminar emisiones individualmente. La rentabilidad ajustada al riesgo no se capturará —asegura— únicamente por el carry: exigirá análisis, criterio y una lectura fina del ciclo”.


