- En renta variable, ganan energía y defensa y pierden viajes, ocio y sectores intensivos en combustible.
- En renta fija, la reacción ha sido contenida y concentrada en los activos más subordinados (AT1, High Yield).
Madrid, 03 de marzo de 2026. La escalada geopolítica en Oriente Medio tras los ataques del pasado 28 de febrero ha elevado la incertidumbre y el riesgo en una región clave para el equilibrio energético global. El foco del mercado no está solo en la dimensión política, sino en su principal canal económico de transmisión: la energía. El Estrecho de Ormuz concentra en torno al 20% del comercio mundial de petróleo y una proporción similar de GNL, por lo que cualquier fricción impacta de forma inmediata en precios y expectativas.
“La reacción inicial ha sido clara: fuerte repunte del petróleo y del gas, con el riesgo de que, si se prolonga, el shock pase de ser volatilidad financiera a presión macro (inflación y menor crecimiento). En renta variable el impacto ha sido desigual. EE. UU. mostró mayor resiliencia que Europa y Asia, mientras que a nivel sectorial ganan energía y defensa y pierden viajes, ocio y sectores intensivos en combustible. En renta fija, la reacción ha sido contenida y concentrada en los activos más subordinados (AT1, High Yield)”, señala Agustín Bircher, director de Inversión de SANTALUCÍA ASSET MANAGEMENT, en un informe de mercado que da respuestas a las preguntas clave sobre el conflicto.
Añade el CIO de la gestora que, por ahora, “el escenario central es el de un shock de volatilidad más que de deterioro estructural. La clave estará en la duración del conflicto y en si se produce una disrupción sostenida de los flujos energéticos”.
En entornos como este, el mensaje para el inversor es claro: “Vigilancia, disciplina y diversificación real. Evitar decisiones emocionales y mantener una construcción de cartera preparada para distintos escenarios sigue siendo la mejor herramienta de protección”.
Descárgate el informe de mercado.