Lo primero que debes saber es que la rentabilidad esperada y el riesgo van asociados. A mayor riesgo, mayor rentabilidad potencial, pero también mayor riesgo de pérdida.

  1. Tu perfil de inversión
    Los fondos de inversión pueden tener diferentes perfiles de riesgo. La CNMV distingue entre 7 niveles diferentes de riesgo. Debes elegir cuidadosamente aquel fondo que mejor se adapte a tu perfil de riesgo.
  2. La inversión
    Invierte solo una parte de lo que tengas disponible. Algunos fondos tienen importes mínimos de inversión, por lo tanto, asegúrate de que la cantidad que quieres invertir es superior a ese mínimo.
  3. Los plazos
    Cada fondo, en función de su perfil de riesgo, tiene un plazo objetivo para mantener la inversión.
    Asegúrate de que el plazo durante el cual quieres mantener la inversión es similar o superior al recomendado en el fondo.
  4. Los fundamentos documentales
    Antes de invertir en un fondo, es conveniente leer el DFI (documento que incluye los Datos Fundamentales para el Inversor), que recoge, entre otros, los objetivos y política de inversión, el perfil de riesgo, las comisiones de gestión y el depósito, etc. Este documento debe estar disponible para cualquier fondo.
  5. Las rentabilidades
    Es importante comprobar las rentabilidades históricas de los fondos, pero no se debe olvidar que las rentabilidades pasadas no implican rentabilidades futuras.

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