Puede que no hayas reparado en ello, pero para un ahorrador inversor que busque unos ingresos periódicos adicionales el matiz es importante porque supone cobrar los dividendos que abonan las compañías que componen la cartera del fondo de inversión.

Cuando te conviertes en accionista de una empresa percibes unos dividendos, que es el reparto de los beneficios que obtiene esa compañía entre sus distintos accionistas, en función de la participación que tienen. Si esa inversión no es directa, es decir, no se hace a través de la Bolsa, sino que se realiza a través de un fondo de inversión, esa remuneración se puede abonar de dos formas: reparto o acumulación.

En el primer caso, hablamos entonces de un fondo de inversión de reparto o distribución, es decir, el partícipe cobra directamente el dividendo en los periodos que se hayan definido para ello. Por el contrario, en la segunda opción estamos ante un fondo de inversión de acumulación, es decir, los dividendos se reinvierten en el propio fondo, se acumula en el valor liquidativo del mismo, aumentando el valor de la participación.

Qué es un fondo de inversión de reparto

Como indicábamos anteriormente, un fondo de inversión de reparto es aquel que reparte entre los partícipes los dividendos que distribuyen las empresas que forman parte de la cartera del fondo.

Ese reparto se realiza de forma periódica, pudiendo ser mensual, trimestral, semestral o anual, según lo que establezca la política del fondo de inversión. En Santalucía Asset Management, nuestros fondos de reparto abonan los dividendos cada 6 meses. Esa distribución se hace de forma proporcional a la participación de cada uno de los partícipes.

Los fondos de inversión de reparto o distribución pueden ser una buena alternativa para aquellos ahorradores inversores que quieran percibir una renta periódica.

Fiscalidad de los dividendos

En este sentido, al ingresar en cuenta un dinero extra, desde el punto de vista fiscal hay que tributar por los dividendos en el momento en el que se cobran.

Fiscalmente, los dividendos se integran en la base imponible del ahorro de la declaración de la renta y se tributa en función de la cuantía de los mismos.

Así, hasta 6.000 euros hay que declarar por un tipo impositivo del 19%; por una base entre esta cantidad y 50.000 euros, el tipo se eleva al 21%; por último, para dividendos que excedan los 50.000, el tipo impositivo se sitúa en el 23%.

Qué es un fondo de inversión de acumulación

Por el contrario, los fondos de inversión de acumulación no distribuyen los dividendos entre sus accionistas, sino que, como su propio nombre indica, se acumulan dentro del propio fondo, aumentando el valor liquidativo del mismo y, en consecuencia, ofreciendo más recursos al equipo gestor para que reinvierta esos beneficios.

A largo plazo, la acumulación de dividendos en el fondo de inversión supone para el partícipe obtener mayores potenciales ganancias. Eso es así porque los dividendos se acumulan en el capital invertido, haciendo que el efecto del interés compuesto sobre las inversiones sea mayor con el paso del tiempo.

A diferencia de los fondos de inversión de reparto, al no distribuirse los dividendos, no hay impacto fiscal en la declaración de la renta. Solo habrá que tributar cuando se vendan las participaciones del fondo de inversión por todas las plusvalías obtenidas, tanto por la acumulación de dividendos como por la revalorización del propio fondo.

La tributación es la misma que por la base del ahorro. Es decir, entre un 19% y 23%, en función de la cuantía de los beneficios.

En Santalucía Asset Management contamos con una amplia gama de fondos de inversión acordes a tu perfil de inversión. Si quieres saber qué es un fondo de inversión y cómo invertir en este vehículo financiero, accede a nuestro blog.

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