En el entorno de tipos de interés bajos, las diferencias entre depósitos bancarios y fondos de inversión aumentan en favor de los segundos.

Con la pandemia, el ahorro de los hogares se ha disparado a niveles históricos y el dinero en depósitos bancarios y en cuentas corrientes sigue aumentando. Los últimos datos disponibles, correspondientes al tercer trimestre del año pasado del Banco de España, muestran cómo hasta entonces ya se había superado el dinero acumulado en estos productos en el conjunto de 2019, situándose en una cifra récord de 967.400 millones de euros, lo que supone casi el 42% del ahorro financiero de las familias españolas.

El patrimonio en fondos de inversión también crece y se sitúa en 330.559 millones, lo que representa el 14% del ahorro financiero. Un peso mucho menor sobre el total, pero si se mira con perspectiva, registra un crecimiento muy superior en la última década y el volumen invertido en fondos se ha triplicado, mientras que en el caso de los depósitos tan solo ha crecido un 14%. Esto muestra cómo los ahorradores van adquiriendo educación financiera y van perdiendo el miedo a este producto financiero para sacarle más rédito a su ahorro.

Veamos las diferencias entre un depósito bancario y un fondo de inversión.

¿Qué es un depósito bancario?

Como su nombre indica, consiste en depositar un dinero en una entidad financiera durante un plazo de tiempo determinado a cambio de una rentabilidad previamente fijada. Si bien, en realidad, se le está prestando ese dinero a la entidad, la cual lo utiliza para reinvertirlo.

El ahorro normalmente no puede ser recuperado hasta el vencimiento del depósito, en caso de necesitar una cancelación anticipada, suele estar penalizada con comisiones.. Existen modalidades a corto plazo, desde a a 12 meses, y de medio plazo, de 1 a 3 años.

¿Qué es un fondo de inversión?

Es un producto financiero de inversión colectiva, lo que significa que hay varios partícipes que invierten en un producto compuesto por diversos activos. Los más comunes son: renta variable (acciones de compañías que cotizan en Bolsa) y de renta fija (deuda pública o privada en forma de bonos, obligaciones, letras del Tesoro o pagarés).

La gran mayoría de los fondos de inversión no tienen vencimiento. El inversor puede retirar el dinero en cualquier momento sin coste. En la mayoría de los casos no conllevan comisiones de reembolso.

Por tanto, aquí tenemos dos de las principales diferencias entre un depósito bancario y un fondo de inversión: la liquidez y el horizonte de la inversión.

Rentabilidad de los depósitos frente a los fondos de inversión

Otra de las diferencias entre un depósito bancario y un fondo de inversión es la rentabilidad.

Con los depósitos bancarios, el interés ofrecido suele estar garantizado. Sin embargo, desde que en 2012 los tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) se situaron en niveles del 0%, los depósitos bancarios no ofrecen rentabilidades que permitan batir a la inflación. Y con la crisis sobrevenida por el impacto del Covid-19, no hay señales todavía de que en Europa vayan a subir los tipos en los próximos años.

A inversores con patrimonios elevados, las entidades financieras les les están comenzando a cobrar comisiones por tener su dinero en cuenta corriente.

Los fondos de inversión de renta variable, en cambio, ofrecen a largo plazo potenciales ganancias, no exentas de riesgo como veremos en la siguiente diferencia entre depósitos bancarios y fondos de inversión.

Por su parte, en el caso de los fondos de inversión de renta fija,  ofrecen alternativas algo más atractivas que los depósitos, siempre que el gestor realice una gestión activa. Que también sirve como activo refugio en carteras de fondos de inversión mixtas.

Por ejemplo, nuestro fondo Santalucía Renta Fija Corto Plazo, el pasado año 2020, en su clase A, obtuvo una rentabilidad del +0.77%.

Riesgo

Uno de losriesgos más importantes de un depósito bancario es que quiebre la entidad emisora, en cuyo casoel dinero estará asegurado, hasta un importe de 100.000 euros por entidad y titular, por el Fondo de Garantía de Depósito (FGD).

El dinero invertido en los fondos de inversión aun en caso de quiebra de la entidad gestora, ell patrimonio sigue perteneciendo a los partícipes, no a la gestora, por lo que no hay menoscabo para el inversor. Ante este hipotético caso, el regulador, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, adjudica la gestión del fondo a otra entidad mediante concurso que se pondrá en contacto con sus partícipes.

Si bien, es cierto que el dinero invertido en un fondo de inversión puede sufrir fluctuaciones, lo que puede conllevar pérdidas en determinados momentos, ya que la cotización de las compañías está sujeta a diversos factores externos (decisiones políticas, cambios regulatorios, desastres naturales…). Lo vimos hace casi un año cuando el Covid-19 se convirtió en pandemia y los mercados mundiales de desplomaron, y meses después muchos índices recuperaron esas pérdidas con ganancias. Recordemos esa máxima que dice que, a mayor riesgo, mayor rentabilidad. Y eso es lo que potencialmente ofrecen los fondos de inversión de renta variable a largo plazo.

Por eso, cuando se invierte en este activo hay que hacerlo con un horizonte temporal amplio. El tiempo es el que suaviza las correcciones de los mercados. También contribuye a mitigar las caídas la adecuada diversificación de la cartera y la gestión profesionalizada de la misma.  

Fiscalidad

En este aspecto hay una diferencia muy importante si su horizonte de inversión es a largo plazo, y es la exención del traspaso fiscal entre fondos de inversión. Si traspasamos nuestro dinero de un fondo a otro, no se tributa. En cambio, cuando vence un depósito se tributa inmediatamente sin poder traspasar ese capital con sus intereses a otro producto. Por tanto, el diferimiento fiscal en el tiempo hace que el fondo de inversión sea una opción más atractiva para invertir.

Una vez que se decide rescatar el capital tanto de los fondos de inversión como de un depósito ambos activos tributan dentro de la renta del ahorro. En función de las ganancias se abona en impuestos en una horquilla de entre el 19% y el 23%.

FISCALIDAD DE LAS RENTAS DEL AHORRO

Beneficios obtenidosTipos del ahorro
Hasta 6.000 euros19%
Desde 6.000 € hasta 50.000 €21%
Más de 50.000 €23%

En resumen, las diferencias entre un depósito bancario y un fondo de inversión son:

  • Liquidez
  • Plazo de inversión
  • Rentabilidad
  • Seguridad
  • Fiscalidad

Dentro de la cartera de productos de Santalucía AM contamos con una amplia gama de fondos de inversión entre renta variable (acciones), renta fija (deuda), fondos mixtos, retorno absoluto y fondos perfilados.

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